martes, 23 de abril de 2013

3 Fragmentos como regalo del día del libro.

Primer Fragmento- Los Diarios IV: Diario de un Espíritu.

Estaba cansado de vagar de un lado a otro cuando de repente ante él vio a dos de los enviados de Nuru. Por unos instantes se quedó paralizado pero rápidamente supo lo que tenía que hacer, luchar contra ambos era tarea imposible, solo podía echar a correr esperando ser más rápido que los Laphares. Y así lo hizo, corrió con todas sus fuerzas, las pocas que tenía llegado ese punto de su viaje hacia el plano anímico, y sin dudarlo no miró atrás. Pero uno no escapa de la Ira y de la Envidia tan fácilmente. Antes de que se diera cuenta allí estaba ella frente a él, La Envidia, una de las jinetes más crueles de Nuru. Era bella, de pelo y ojos negros como la noche. Su mirada se clavó en la del chico paralizándolo por completo. La Envidia golpeó con fuerza su bastón y se convirtió en una enorme serpiente verde. Se acercó más al muchacho mientras el reptil le amenazaba abriendo su boca y mostrándole sus afilados dientes. Los ojos de La Envidia se tornaron de un azul intenso y su pelo rubio platino iguales que los del chico.

-¿Me queda bien así?-preguntó con voz aguda  la emisaria de Nuru a su compañero La Ira. El líder de los jinetes hizo caso omiso a la pregunta de la chica y se acercó al alma paralizada del muchacho.

-¡Absórbelo! Tenemos que irnos.-

Dicho esto la serpiente se abalanzó sobre el chico y le mordió, poco a poco empezó a desvanecerse. Tras meses vagando como un alma en pena buscando un lugar donde esconderse de las dos facciones de jinetes de Kartia, La Evidia le había capturado.  En ese mismo instante supo que todo se había acabado, se convertiría en un alma más de Nuru y ya no volvería a ver Kartia nunca más. En sus últimos segundos antes de perder la consciencia pensó en una sola cosa, tenía que escapar del Abismo, como se conocía vulgarmente al séptimo infierno.

Fragmento Número 2- Miembros del Círculo-Laen, reencarnación e inmortalidad.

No quiero que le hablen, no quiero que le miren, no quiero que piensen ni un instante en él ni pronuncien su nombre. Arrancaría los ojos a toda persona que cruzara la mirada con la suya, derramaría cada gota de sangre de todo aquel que alguna vez le hirió, induciría a una muerte lenta y dolorosa a todas sus amantes y arrancaría el corazón a todas aquellas a las que de verdad amó.
 ¿Celos? Por supuesto que los siento, he soportado cada prueba que el destino y los dioses me han puesto para conseguir su amor, he esperado vida tras vida a que al menos por solo un instante nuestros ojos se miraran fijamente a la par que nuestros corazones se fundían para ser un único corazón , con un único ritmo, un primer latido de su amor hacia el mío y un segundo de mi amor hacia el suyo, y así hasta que su vida se escapaba nuevamente de mis manos, los dioses caprichosos me lo arrebatan una y otra vez y vuelvo a empezar de cero, tengo que volver a buscarlo, a esperar a que su corazón y su mente me recuerden y sobretodo volver a enamorarle como la primera vez.
¿Crees acaso que no debería tener celos? Celos del aire que respira y le cala más hondo que mis sentimientos o mis palabras, celos de sus pensamientos a los que el da vida con todo su esmero, celos incluso de sus víctimas que son lo último que ven antes del suspiro final. No puedo hacer nada más que sentirme dichosa por haberle encontrado aquella primera vez, por hacerle volver a la vida  y por hacer que no dejara de ser un Dios en este mundo, pero también debo sentirme desgraciada por tener que soportar todas sus muertes año tras año, por verle sufrir, por verle amar a otras y sobre todo por no pasar toda mi única vida completamente a su lado durante todas las horas que el día tiene.

Fragmento número 3-La Reina de los Piratas I-Legado.

Vivir en el orfanato no había sido la experiencia más bonita que ella había tenido. La pobreza que les asolaba día tras día la hacía no solo sentir en su cuerpo el dolor de no tener nada que llevarse a la boca si no también la angustia en su corazón al saber que los huérfanos no le importan a nadie.  Pero allí estaba él un hombre que decía ser amigo de su padre y que iba a llevársela para darle una mejor vida. ¿Qué iba a suponer hacerse pasar por un niño? Solo iba a ser un tiempo, hasta que llegaran a tierra y pudiese quedarse con su mujer. Se recogió el pelo como le pidió y se puso el gorro.

-¿No sería mejor cortarme el pelo?-preguntó la niña a su tutor.

-¿Te dejarías? Pensé que jamás dejarías que eso pasase. Es muy típico en las niñas.-

La pequeña asintió. Eran ciertas aquellas palabras, pocas niñas querrían ver su melena reducida a un corte típico de niño, pero ella era distinta. Había sufrido piojos, tenía el pelo graso y sucio y lleno de enredos que le causaban un gran dolor cada vez que intentaba deshacerlos, el corte de pelo seguramente sería lo mejor que podía ocurrirle a aquella maraña de pelo.

-Sí, creo que es lo mejor para dominar esta melena.- dijo la pequeña pasando un dedo por su pelo que rápidamente quedó atrapado entre un enredo. El tutor asintió y sonrió. Era lo mejor sin dudarlo, así que sacó una daga de su bota y  le quitó el gorro y cogió la melena de la muchacha para acto seguido cortarla.

-Ya te la arreglarás en el barco. Ahora ponte la boina y compórtate como un chico. Será divertido.-le entregó la boina y le guiñó un ojo a la pequeña en un gesto de complicidad, iba a ser el gran secreto que ambos iban a guardar durante toda la travesía y probablemente lo que les iba a unir durante el tiempo que durara.

 La chica sonrió, se puso nuevamente el gorro y le cogió la mano. Tenía tantas preguntas y sabía que él iba a respondérselas o al menos una gran parte de ellas, pero tenía que tener paciencia. Había esperado diez años sin saber si quiera quien eran sus padres, nadie le contaba nada. Lo poco que podía intuir  sobre ellos por las conversaciones que había escuchado a las sacerdotisas, es que ambos estaban muertos y en vida no tenían muchos amigos algo que muchas demostraban tratándola con tremendo desprecio como si ella tuviera culpa de haber nacido de aquella pareja. ¿Por qué tenían tantos enemigos? ¿Qué habrían hecho en vida para que tanta gente les odiara? ¿Sería aquel hombre un verdadero amigo de sus padres?  La verdad es que no le preocupaba, había sufrido mucho en el orfanato y solo quería salir de allí, si aquel hombre pensaba hacerle daño, ella no lo iba a permitir. Algo bueno que tiene haber crecido en el infierno es que lo quieras o no lo haces como un demonio.


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Los Diarios IV: Diario de un Espíritu. by Lidia Rodríguez Garrocho is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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Miembros del Círculo-Laen, reencarnación e inmortalidad. by Lidia Rodríguez Garrocho is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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La Reina de los Piratas I-Legado. by Lidia Rodríguez Garrocho is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

2 comentarios:

  1. Me encanta sobretodo el segundo fragmento, todo ese sentimiento que expresas lo haces de una manera muy vivida. Solo un consejo, yo espaciaría las zonas entre párrafos y diálogos. Quiero tener tú puñetero libro ya en mis manos!! xD

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  2. En el word les pongo espacios pero no se porqué aquí se los come :S Es algo que no logro entender xDD Gracias por el coment! A ver si me pongo y lo termino ya!!!!!!!!

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