miércoles, 23 de enero de 2013

¡Misterio número tres!

Del séptimo infierno y del séptimo cielo
los jinetes llegan para pelear por las almas 
de los caídos. 
Enemigos desde hace milenios
tendrán que unirse contra un poder 
muy peligroso.
Jinetes de la Muerte, Jinetes del Paraíso,
ellos serán los únicos capaces de acabar
con los emisarios del Apocalipsis.

La Ira, el jinete veterano, confundido a veces con la Muerte por llevar una guadaña como arma, llegaba ante las puertas del castillo donde los emisarios se escondían. Tras él La Soberbia, el jinete odiado, con su talante y chulería característicos miraba atento al único que consideraba su superior  y que pensativo observaba el castillo. Junto a él la jovencísima Templanza, herida en su última batalla se apoyaba en el que antaño fue su enemigo y ahora se había convertido en su salvador, altivo y arrogante la había salvado, le debía la vida a la mismísima Soberbia. La Ira se giró hacia sus compañeros y no hicieron falta las palabras para que ambos supieran lo que quería decirles. Asintieron como respuesta y se acercaron a paso decidido hacia donde estaba el que consideraban su líder. Los tres se colocaron uno al lado del otro, La Ira golpeó el suelo con su enorme guadaña, La Soberbia sacó su arma conocida como Vanidad, era un báculo configurable, que podía transformar en rápidos movimientos en distintas armas. Casi automáticamente partió el báculo en dos convirtiéndolo en dos pequeñas lanzas, después rápidamente le quitó la parte superior a la lanza que conformaba la parte alta del báculo y la clavó en la punta de la lanza para estirar y sacar la hoja oculta transformando así esa hoja en una nueva espada y activando dos  hojas ocultas dentro de la lanza a la que había quitado la parte superior haciendo que ahora tuviera doble punta. Tras esta última transformación en cuestión de segundos unió esta última lanza con la primera dejándolas en forma de equis y cogió una de las piedras de la lanza inferior y la colocó en la unión para que mágicamente las fijara. Por último presionó la piedra mágica y un humo negro cubrió la unión de las lanzas convirtiéndolas en un escudo mágico. Escudo y espada en mano alzó su barbilla preparado para el combate. La Templanza alzó el brazo y por arte de magia su bastón de conjuradora apareció en su mano, como su nuevo líder golpeó con él el suelo preparada para morir si aquel era su destino. 
Las puertas del castillo se abrieron el destino de los tres jinetes estaba escrito.

Tres son los supervivientes.
 Tres jinetes contra cuatro emisarios. 
Tres vidas que antaño terminaron,
tres nuevas que en su final comenzaron.
Tres destinos para cada uno,
tres rivales y para los tres uno.
Solo ellos pueden salvar el mundo, solo ellos pueden acabar con los emisarios.
La Ira, La Soberbia, La Templanza.
¿De cuál eres partidario?

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