martes, 25 de junio de 2013

Fragmento de Los Príncipes de los Piratas III-Guerra en los Mares(Parte 2)

Las semanas pasaban y Laisani sentía como la criatura que llevaba dentro hacía que se sintiera mejor que nunca. Tras lo ocurrido aquella noche Grista no la dejaba ofrecer sus servicios y la había ordenado a encargarse de la barra y de ayudar a Urmea en la cocina. Ella estaba encantada. Asker prácticamente ni la miraba como si hacerlo fuera un delito. Urmea en cambio la trataba como una reina, intentaba complacer los antojos que la joven tenía y la cuidaba como si fuese su hija.

-¿Quieres un poco más?-le dijo acercándole la fuente de natillas.

-No, estoy llena.-

-Debes comer por dos.-

-Lo sé.-dijo sonriendo la muchacha para después terminarse el bol de natillas.

-Quiero que venga Drake ya, aunque viendo como están los Puros últimamente es difícil que pueda acercarse por aquí.-

-Bueno, no te preocupes, algo ideará. Los demonios son muy astutos.-

Laisani sonrió.-Cierto.-

-Laisani, te necesitamos en la barra.-dijo Asker asomándose por la puerta de la cocina.

La joven se levantó de la silla donde estaba sentada, le entregó el bol a Urmea y salió de la cocina para atender en la barra.

El trabajo de la barra le gustaba y se preguntaba porque no podría haber hecho este trabajo siempre. Tal vez cuando el bebé naciera pudiera pedirle a Grista que le diera ese trabajo, retirarse para siempre de la prostitución. Sonrió pensando en aquella posibilidad y en la reacción que podría tener su gruñona jefa.
De repente entró Dagal, uno de los Príncipes de los piratas. Ella lo conocía bien desde el día que los cuatro Príncipes se juntaron en la taberna y Drake le dijo quien era cada uno para así poder empezar lo que ellos llamaron su “negocio”.

-¡Buenas noches señorita!-

-¡Buenas señor Engel!-le respondió la muchacha.-¿Cómo ha conseguido burlar a los Puros?- le susurró.
Laisani había llegado a tener una estrecha relación con los Príncipes, con Drake, por que le amaba y con los otros tres por el negocio, todos le contaban sus hazañas y secretos y confiaban plenamente en ella, algo de lo que Drake sacaba provecho.

-No ha sido tan difícil, solo es cuestión de cambiar el vestuario y dejar el barco lejos del puerto.-

-¿Ha venido usted en un bote?-le dijo observando sus atípicas vestimentas.

-Algo así.-

-¿Y qué le trae por aquí? Ya no hay comerciantes con los que tratar, los Puros los han echado, encarcelado o incluso asesinado.-

-Lo sé, he venido solo para despedirme-

-¿De quién si se puede saber?-

-De usted, de sus compañeras, de la isla en general. Han sido muchos años por estos lares, se puede decir que en tierra ha sido mi única casa.-

Laisani sonrió.-Es cierto, esta isla ha sido la casa de los piratas durante años. Lástima que los Sabios hayan decidido limpiarla.-

-Bueno, dejemos de hablar. ¿Vamos a un cuarto?-le dijo el pirata tendiéndole sobre la barra la tarifa que solía pagar por ella.

-Lo siento señor Engel, estoy retirada.-dijo la muchacha mientras se aleaba con una bandeja de jarras de cerveza- Asker le servirá como acompañante-

Dagal se quedó pensativo. ¿Retirada? Había venido a averiguar si sus sospechas eran ciertas, se la había jugado mucho yendo allí y no pensaba irse con las manos vacías.


-Entiendo porque Laisani se ha retirado.-

-¡Ilumíneme señor!-

-Tú eres mucho mejor que ella y además más guapa.-

Asker se ruborizó y comenzó a toquetear los mechones de pelo ondulado que el pirata tenía. –Muy bueno el alago, pero esa no es la razón.-

-¿Y cuál es? ¿A encontrado un príncipe azul?-

-Más bien blanco.-

Dagal se incorporó un poco al escuchar las palabras de la muchacha. ¿Blanco? ¿Se refería a Drake?

-¿Blanco?-

-Sí, si no voy equivocada usted trabaja para uno de los Príncipes, El Despiadado si no recuerdo mal.-
Dagal asintió.

-Pues seguramente sabrá a quien me refiero con el Príncipe Blanco.-

-¿El Demonio?-

-¡Exacto!-

-Se comentaba en su tripulación que una humana había conseguido ablandarle el corazón, pero muchas cosas dicen las tripulaciones de sus capitanes y no todas son ciertas.-

-Pues está lo es, está incluso embarazada de él. Solo los Dioses sabrán que clase de criatura puede salir de ese embarazo.-

Dagal evitó reflejar su satisfacción al haber obtenido más de la información que buscaba.-Un monstruo seguro.-

-¡Exacto! Eso pienso yo. Es una atrocidad traer al mundo al hijo de un demonio.-

-¡Pobre criatura! Hijo de un pirata demonio y una prostituta. ¿Puede esperarle un futuro más poco alentador?-

Asker se echó a reír y Dagal le acompañó.

-Es tarde preciosa. Debo volver a mi barco antes de que mi capitán se percate de que llevo demasiado tiempo en tierra para entregar unos pocos recados.-


Laisani se marchó antes de la taberna, al parecer Grista estaba benévola y se preocupaba por su estado, por lo que le ofreció irse a descansar. La joven abrió la puerta de su casa y observó los mapas que había intentado dibujar a partir de las indicaciones de los poco piratas que habían ido a la taberna aquellos últimos días. Pensó en Dagal, que seguramente estaría ocupado con Asker. Era una pena perder los mapas que éste tenía pero no podía permitirse matar a otro cliente y menos a un Príncipe, aunque después le devolviera la vida. ¡Drake lo entenderá! De repente escuchó un ruido a su derecha y se asustó al ver la silueta de una esbelta mujer.

-No temas Laisani.-

-¿Quién eres?-

-Lilith-

-¿La dama de la noche?-

La mujer se acercó haciendo que Laisani pudiera verla por completo, era más guapa de lo que todas las leyendas podían contar y su tono de voz dulce y melódico prácticamente hipnotizaba.

-Soy como una madre para el padre de tu bebé.-

-¿Drake?-dijo tocándose el vientre.

-Drakearen, es su nombre de demonio, significa hueso de dragón.-

Laisani observó a la mujer extrañada, no sabía si sentir pánico o pensar que estaba allí para ayudarla.
-He venido a bendecir a la criatura que crece en tu vientre.-

Lilith se acercó a Laisani y le besó la tripa con suma delicadeza.

-Será una preciosa niña-

-¿Una niña?-preguntó extrañada.

-Sí, será preciosa como tú.-le dijo sonriente la dama de la noche.-Deberías llamarla Láska.-

-¿Qué significa?-preguntó la joven percatándose de que la lengua del infierno ya no la hacía estremecerse.
-Nacida del amor. Creo que es un nombre apropiado para ella.-

Laisani sonrió. Era precioso y ciertamente muy apropiado, Drake y ella se amaban aunque nadie lo supiese ver.

-Es un nombre muy bonito.-

-Me alegro de que te guste.-

Lilith volvió a besar el vientre de la muchacha.-Debo marcharme ya. Cuídala y ella hará lo mismo contigo.-

-Lilith, antes de que te vayas.-

-Dime hija mía.-

-¿Puedes decirle a Drake que venga a verme?-

-Lo siento cariño, mi marido le ha mandado una misión importante no quiero que se enfade si me entrometo. Él vendrá, de eso puedes estar segura.-

La Dama de la Noche se despidió de la joven y desapareció.




-¿Quieres ganarte un saco de monedas?-

El niño abrió los ojos como platos y asintió con vehemencia.

-Toma esta carta, haz que uno de los Puros que están vigilando te la quite y cuando te pregunte quien te la ha dado le dices que ha sido un tipo con el pelo blanco, con la piel pálida y los ojos de un azul gélido.-

El niño asentía ante las palabras del hombre.

-Si te preguntan si te ha pagado le dices que no, que te dijo que te llevaría en su navío blanco. Deberás guardar las monedas en un lugar seguro antes de llevar a cabo el comedio. ¿Entiendes?-

El niño asintió.

-No le hables de mí, solo del hombre de blanco y recuerda que es muy importante que lean la carta. ¿Vale?-
Asintió.

-Me enteraré si no cumples tu parte del trato y volveré a hacerte sin fin de torturas piratas.-

El niño tragó saliva y asintió lentamente indicando que había comprendido aquella parte también.

-Muy bien, ahora ve.-

El niño corría por las calles de Puerto Arrecife como alma que lleva el diablo y al ver un grupo de Puros parados justo en una esquina tropezó y se chocó con ellos haciendo que la carta se callera al suelo.

-¡Perdón!-

-¿A dónde vas corriendo de esa forma?-

-Debo entregar esa carta.-dijo señalando la carta que uno de los Puros había cogido.
-¿De quién es?-

El niño permaneció en silencio. El hombre abrió el sobre y sacó la carta para leerla.

-¿Quién te la ha dado?-dijo con tono hostil al terminar de leerla y mientras los demás la leían.

-Un hombre de pelo blanco, piel pálida y ojos de color azul gélido.-

El hombre se giró hacia sus compañeros.-¿Creéis que es él?-

-No hay duda.-respondió uno de ellos.

-¿Te ha dado algo a cambio pequeñín?-

El niño negó con la cabeza.-Sólo me ha dicho que me llevará en su barco blanco si la carta llegaba a su destino.-

-No te preocupes pequeño, nosotros la entregaremos.-

-¿De verdad?-

-Sí, ahora márchate, es tarde y no deberías estar por la calle a estas horas.-





TOC TOC

Laisani se sobresaltó al escuchar la puerta a esas horas de la noche. Nadie solía visitarla y mucho menos en su casa. ¿Era Drake? Se levantó rápidamente de la cama y se dirigió entusiasmada hacia la puerta. La sorpresa fue más grande de lo que ella pensaba cuando vio a los Puros en el portal de su casa.

-¿Querían algo?-

-¿Es usted Lady Berns?-

-Sí-

-Venimos a hablar con usted de un tema delicado. ¿Podemos pasar?-

-Por supuesto.-dijo la joven dando gracias a todos los dioses por haber escondido los mapas antes.

Los Puros entraron observando la casa detenidamente como si buscaran algo en concreto.

-¿Es usted prostituta verdad?-

-Sí.-

-¿Ha tenido contacto con algún pirata en su profesión?-

-Constantemente señor.-

-¿Ha ayudado a algún pirata en alguno de sus saqueos?-

-No señor. ¿Por qué me preguntan todo esto?-dijo la joven sentándose para evitar caerse debido a que le temblaban las piernas.

-Está acusada de piratería-

-¿Qué?-dijo estupefacta la joven. -¿Quién me acusa de eso?-

-Nosotros. Hemos interceptado una carta dirigida a usted del Demonio Blanco. ¿Lo conoce?-

-Por supuesto que lo conozco, igual que todos los que habitan este pueblo, es uno de los famosos Príncipes a cualquier persona que le preguntara sabría decirle quien es.-dijo furiosa la chica.

-Cálmese. Si de verdad usted no tiene nada que ver con esos mal nacidos no debe preocuparse de nada.-

Laisani se sentía mareada. ¿Por qué Drake se la había jugado enviándole aquella carta?

-Vamos a registrar su casa. Si  es tan amable puede apartarse. Póngase en esa esquina.-

El corazón de la joven se aceleró. Si encontraban los mapas estaba perdida, había copiado algunos planos de barcos de la marina real que le había enseñado un trabajador, esperando que a Drake le fuese más fácil abordarlos. Los minutos de búsqueda en los que aquellos hombres revolvían sus armarios y cajones se hicieron eternos hasta que por fin dieron con lo que Laisani no quería.

-¿Qué significa esto señorita Berns?-

-Son sólo dibujos.-

-Son mapas del tesoro, ¿Verdad?- dijo mostrándole uno a uno los mapas.-¿Y esto?-

Laisani se sintió condenada.

-¿Son planos de buques de la marina? ¿Qué hace usted con esto?-

-Me los regalaron.-

-¿Para qué querría una prostituta ese tipo de regalos?-

-Señor aquí hay un motón de joyas de valor incalculable, seguramente de los botines del pirata.-interrumpió otro de los Puros.

Laisani suspiró. ¡Estoy condenada!

-Venga con nosotros señorita está detenida.-



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Los Principes de los Piratas III: Guerra en los mares. by Lidia Rodríguez Garrocho is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

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